Asif Kapadia maradonnaPor Daniela Creamer y Daniela Dassum

Al final, Diego Armando Maradona nunca no llegó a brillar en la alfombra roja de Cannes, en esta edición 72. Por un infortunio en la espalda, el “pibe de oro” no pudo presenciar la premier del documental que lleva su nombre, realizado por Asif Kapadia, director británico de origen hindú, que nos muestra al gran mito en toda su dimensión, uno de los mejores jugadores de futbol de la historia, complejo y carismático, maldecido e idolatrado. El cineasta ya ha firmado otras dos biografías extraordinarias, las de Ayrton Senna y Amy Winehouse, la cual le mereció un Oscar.

Pero a diferencia del piloto y la cantante, Diego Maradona está vivo y ha abierto al cineasta su cajón desbordante de material público, pero sobretodo privado y se ha entregado con honestidad a su historia. 500 horas de imágenes que han sido transmutadas en poco más de 130 minutos de filme. “Me interesan las personas que tienen su lado oscuro”, admite Kapadia en esta entrevista en exclusiva para Hablandodecine.com.

“Diego es impredecible. Si fuera un héroe sin sombras y crepúsculos, no hubiese sido tan intrigante adentrarse en su esencia”, añade.

La clave del documental radica precisamente en la equilibrada alternancia de “malandanzas y altares, de caídas y resurrecciones, un viaje constante atrás y adelante en el tiempo”, un retrato de aquel joven de Villa Fiorito -barrio pobrísimo de Buenos Aires-, que a sus 15 años ya mantenía con el talento de sus piernas a sus padres y a sus cuatro hermanas. Una oscilación –hilada con la voz de Maradona fuera de campo- que se volvió vertiginosa a partir del 5 de julio de 1984, día en que la estrella argentina, con un contrato record, llegó a Nápoles para iniciar la aventura mas turbulenta de su vida. “Es un genio autodestructivo. Es astuto, sagaz. No importa cuantas veces haya fracasado, porque al final siempre se levanta y sigue adelante. Esto a pesar de la rabia que acarrea dentro, debido a problemas irresueltos de toda índole y sus dificultades para gestionar su inmensa celebridad”, explica Kapadia.

Su existencia a partir de entonces, hasta que culminó con la victoria del “scudetto”, en 1987, está disgregada por eventos cruciales: el Mundial en el que Italia se siente traicionada por el gol del astro a favor de Argentina, las relaciones con la camorra, el abuso de estupefacientes y, sobre todo, la relación extraconyugal con Cristiana Sinagra y el nacimiento de su hijo al cual se negó a reconocer hasta después de dos décadas. "Es solo una teoría mía personal. Pero creo que fue este episodio o cataclismo que agravó sus ya múltiples conflictos", asegura el realizador quien para editar, con acierto tanto material precioso y testimonios varios, solo ha podido tener tres o cuatro breves encuentros con Maradona. “Me daba citas en Dubai, después en Moscú, mas fácil en Londres, pero mejor en Argentina… finalmente en México. Nunca llegaba. Pero con la paciencia del caso, terminamos conversando sin tapujos, sin más cosas que esconder”, afirma.

Un verdadero rompecabezas donde Maradona persigue a Diego. Un dualismo que lo ha acompañado siempre, forjado entre el juego con el balón y la vida real. Un trabajo muy ecuánime, sin juicios de valor: “Cada quien es libre de interpretar el resultado como quiera. Y mejor que el documental lo vea él solo. O mejor aún, con ambos: Diego y Maradona”, concluye Kapadia complacido.

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