Son los niños quienes llevan la batuta en estos días en Cannes. Niños en busca de sus padres, que huyen de sus familias atemorizados de su propia verdad, todos a narrar una época en donde la desesperanza reina en sus hogares. En la búsqueda de respuestas a su destino están los protagonistas de Wonderstruck, de Todd Haynes.

Dos años después de Carol, el director norteamericano esta de regreso en la Croisette para presentar en Competición su reciente filme, adaptación cinematográfica de la novela ilustrada para niños de Brian Selznick, publicada en español como Maravillas. Un arranque cautivador nos lleva a un crescendo de emociones a través de un prodigioso diseño de producción.

La historia se divide en dos partes. Seguimos en 1977, a colores, al joven huérfano Ben, sordo de un oído debido a un accidente, que huye a New York en busca de su padre, del que solo tiene una pequeña pista. Por otro lado, en blanco y negro, nos enternece Rose, joven sorda y muda, que huye de un padre autoritario hacia el mismo destino pero cincuenta anos antes para rencontrar a su actriz favorita del cine mudo. Resulta interesante como Haynes adapta esta novela en la que la imagen y la palabra, dos líneas narrativas tan diferenciadas, cobran un sentido especial.
 
  ninos wonderstruckTodd Haynes y el elenco de Wonderstruck. Foto Getty
 “El libro es una obra magnífica que, como cineasta, no podía dejar pasar”, admitió emocionado Haynes. “Solo jugué con los formatos. En el fondo, la parte muda esta ya graficada en modo fantástico en el libro, donde las imágenes hablan por si mismas, dando énfasis a la sordera. La otra mitad está en palabras, en el texto, y fue lo que tuve que plasmar en imágenes.

Los dos modos de representación se intercalan, y este alternarse narrativo lleva al espectador a sumergirse en ambas historias y sentir sus silencios, a identificarse sutilmente con los personajes y sus problemáticas”, explicó 
 “Esta intuición estaba ya presente en el libro. Había solo que encontrar el equivalente cinematográfico, jugando con el montaje”. “Quisimos respetar la complejidad de la obra, que narra el aislamiento de ambos en sus propias familias y como ellos solos se lanzan al mundo en búsqueda de respuestas”, prosiguió. 

Después de Safe y Lejos del cielo, ambos éxitos de critica, su musa vuelve a ser la oscarizada Julianne Moore, quien sobresale en dos roles: Rose de adulta y la estrella famosa que ella idolatra desde su juventud: “Todd es un genio, realmente. Trabajar con el es todo un privilegio”.

 

 También en la película rusa Nelyubov (Sin amor), de Andrej Zvjagincev, sobre un niño que escapa de su casa donde los padres, aniquilándose para divorciarse, lo descuidan completamente. El niño desaparece del todo y ni la profunda angustia que conlleva su búsqueda por parte de padres, policías y vecinos, entre desiertos y bosques, edificios abandonados y morgues, encuentra respuesta. Es el retrato duro y glacial de una Rusia sin futuro, donde las generaciones jóvenes han desaparecido y las adultas son esclavas del egoísmo propio. 

Como si fuera poco, la sección Semana de la Crítica nos sacude al extremo al plasmar, en forma de fábula negra, la tragedia de la vida real de Giuseppe di Matteo, 13 años de edad, secuestrado por la mafia siciliana y disuelto en ácido después de dos años de reclusión.  Sicilian ghost story es una inmersión al infierno, bajo las ordenes de Fabio Grassadonia y Antonio Piazza. 

 Y como broche de oro, la producción de Netflix, Okja, dirigida por el coreano Bong Joon Ho, cuya presencia en Competición ha levantado grandes polémicas en Cannes en estos días. La historia se centra también en una niña y su entrañable relación con su adorada  mascota, una gigantesca chancha, resultado de un loco experimento genético con ambiciosos fines económicos, por parte de una empresaria estrambótica.

 "Resultaría paradójico premiar con la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cannes a una película realizada para la tv, y que no sera proyectada en una pantalla grande", sentenció Pedro Almodóvar, Presidente del Jurado del certamen francés, hace pocos días. "Almodóvar puede decir lo que quiera. Y si habla bien o mal de mi filme, me sentiré igualmente honrado", concluyo satisfecho Bong Joon Ho. 

 

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