Pocos sitios resultan tan tétricos como un faro. Son lugares que evocan un terror ancestral ante el que no existe defensa: la soledad. Un monstruo al que no pueden combatir, ni uniéndose como brigada, los dos protagonistas de "Cold Skin". Estar aislados, aunque sea por la voluntad propia de alejarse de la humanidad, es una batalla más difícil de enfrentar que la oleada de seres de origen desconocido que les asedian cuando el sol se oculta. Unos «bichos», mitad humanos mitad marinos, que aprovechan la oscuridad infinita de una roca perdida en el océano para reclamar lo que es suyo.

coldskin lapielfriaLa adaptación al cine de la exitosa novela homónima de Albert Sánchez Piñol –traducida a 37 idiomas y con más de 800.000 ejemplares vendidos– ha mantenido la esencia principal del relato y sus mensajes. Desde la manera que el hombre se enfrenta a lo desconocido, al diferente, hasta las formas de violencia que se sumergen en las relaciones humanas. Trasladar el mundo que cada lector construye en su imaginación y darle forma en una pantalla siempre es un riesgo. Defraudar a los seguidores –y los de la novela son legión– es el mayor de los temores. «Esto siempre pasa cuando haces una adaptación de una obra literaria. A mí me pasa como lectora, que voy a ver las películas reticente», explica Aura Garrido, la protagonista femenina, que ha rodado enclaustrada bajo kilos de pintura azul. «A mí me gusta imaginarme el mundo del libro, mi mundo, y eso nunca va a estar en el filme. Pero esto lo tienes que asumir cuando vas a ver una adaptación: lo que has creado en tu cabeza no es lo que vas a recibir de la pantalla, porque es imposible», asegura un actriz «especializada» en adaptaciones: además de la que hoy estrena, ha protagonizado «La niebla y la doncella», basada en el libro de Lorenzo Silva; «El aviso», de Paul Pen dirigida por Daniel Calparsoro; y las series «Las aventuras del Capitán Alatriste», de los libros de Arturo Pérez Reverte, y «Crematorio», de Rafael Chirbes.

La actriz española, que da vida a la protagonista «femenina», comparte faro con los actores británicos David Oakes («Victoria») y Ray Stevenson («Divergente»). Todos han estado a las órdenes del director francés Xavier Gens, que se enamoró de la novela hace trece años. Un tiempo en el que no dejó de imaginar cómo trasladar la historia a la pantalla y cómo dar realismo a unos «bichos», como le gusta llamarlos, que se inspiran en los movimientos de los homínidos de «En busca del fuego». Y en esa torre de Babel, de idiomas y culturas cruzadas, se paseaba una Aura Garrido cubierta de pintura azul tras sesiones de ocho horas de maquillaje. «A mí se me olvidaba cómo iba, pero quien hablaba conmigo hablaba con un bicho azul desnudo. Se dieron situaciones muy graciosas», rememora la intérprete.

Su personaje es la piedra angular del filme. Una criatura que ha sido domesticada para vivir en el faro. «Ella es una mecla de mascota y esclava, hay algo paternal, pero también una relación sexual. Es una relación enferma, perversa y compleja. Ella vive sometida, aislada, fuera de sí misma, esclavizada, no tiene conciencia de sí misma ni entidad propia, no sé pregunta quién es y qué quiere. Es una relación machista y de maltrato», defiende.

Fuente: www.abc.es

 

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